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enero o MARTES desp Epifania
(Id=59)
Bendito el que viene en nombre del Señor. El Señor es Dios:
él nos ilumina.
Benedictus qui venit in nómine Dómini: Deus Dóminus et illúxit nobis.
Oremos:
Señor, Dios nuestro, cuyo Hijo se manifestó en la realidad de nuestra carne;
concédenos, te rogamos, poder transformamos interiormente a imagen de Aquél que
hemos conocido semejante a nosotros en su humanidad.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
[Misa]
desp epif [7/1][8/1][9/1][10/1][11/1][12/1]
Dios es amor
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
4, 7-10
Queridos hermanos, amémonos unos a otros, porque el amor
viene de Dios; y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
Dios ha manifestado el amor que nos tiene enviando al mundo a su Hijo único,
para que vivamos por él. El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a
Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su
Hijo como víctima por nuestros pecados.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 71, 2.3-4ab.7-8
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terrae.
Dios mío, da tu juicio al rey, tu
justicia al heredero del trono; para que gobierne a tu pueblo con justicia, y a
tus humildes con equidad.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terrae.
Que las montañas traigan la paz al pueblo, y las colinas,
justicia; que él defienda a los humildes del pueblo y que salve a los
necesitados.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terrae.
Que florezca en sus días la justicia y haya gran prosperidad
mientras alumbre la luna; que domine de mar a mar, desde el Eufrates
hasta los extremos de la tierra.
Que te adoren, Señor, todos los pueblos.
Adorábunt te, Dómine, omnes gentes terrae.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la
liberación a los cautivos.
Evangelizáre paupéribus misit
me Dóminus, praedicáre captivis remissiónem.
Aleluya.
Al multiplicar los panes, Jesús se manifiesta como profeta
† Lectura del santo evangelio según san Marcos
6, 34-44
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al desembarcar, vio Jesús una multitud, se
compadeció de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor, y se puso a
enseñarles muchas cosas. Cuando ya atardecía, se acercaron sus discípulos a
decirle:
"Estamos en despoblado y ya es muy tarde. Despídelos para que vayan por
los caseríos y poblados del contorno y se compren algo de comer".
El les replicó:
"Denles ustedes de comer".
Ellos le dijeron:
"¿Acaso vamos a ir a comprar doscientos denarios de pan para darles de
comer?"
El les preguntó:
"¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver".
Cuando lo averiguaron, le dijeron:
"Cinco panes y dos pecados".
Jesús ordenó que la gente se sentara en grupos sobre la hierba verde y se
acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. Tomando los cinco panes y los dos
pescados, Jesús alzó los ojos al cielo, bendijo a Dios, partió los panes y se
los dio a los discípulos para que los distribuyeran; lo mismo hizo con los dos
pescados.
Comieron todos hasta saciarse, y con las sobras de pan y de pescado llenaron
doce canastos. Los que comieron fueron cinco mil hombres.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Acepta,
Señor, con bondad la ofrenda de tu pueblo, y haz que cuanto creemos por la fe
se haga vida en nosotros por medio de este sacramento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Cristo, luz de los pueblos
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque hoy has revelado en Cristo, para luz de todos los pueblos, el verdadero
misterio de nuestra salvación; pues al manifestarse Cristo en nuestra carne
mortal, nos hiciste partícipes de la gloria de su inmortalidad.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin
cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Dios, por el gran amor con que ama, envió a su Hijo en una
condición pecadora como
Propter
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, tú que llegas hasta nosotros en la participación de la Eucaristía,
concédenos obtener el fruto de este sacramento y que al recibirlo nos hagamos
cada día más dignos de este don que nos haces.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.